99   Lucy: Un ejemplo

Lucy es un vivo homenaje: a la familia; al hogar; a los hijos; a la vida: a la que se entrego en cuerpo y alma; al amor, del que vivió, y para el que vive en la eternidad
Nace en Rus, al poco tiempo viene a vivir a Linares, donde pasa toda su vida.
Ejemplar:
Comadrona (40.000 - partos)
Madre
Esposa
Ciudadana...
Cuando conocí a Lucy, descubrí - en ella- la inmensa riqueza de un ser abierto a la esperanza, lleno de un vitalismo positivo, embriagador... En ella rebosaba la vida y ello lo contagiosa.
Lucy, era la dulce melodía, de un ser, que sabía: porque y para que vivía. Sentía, en sí mismo, y "hecho vida" el encuentro con el Ser Absoluto. Dios no era para ella un ser legendario, formaba parte de su yo. Su vida y la de Dios llevaban la misma dirección, o mejor dicho, la vida de Lucy seguía implacablemente la dirección de Dios: porque Él, para ella, era el camino, el cauce, la senda y el fin.
Dña. Lucy, la comadrona de Linares: mujer, esposa, madre, trabajadora, cristiana... era un ser entrañable, que llenó la vida de mucho cariño, de un cariño: vibrante, alegre, enriquecedor...
¿Y esto, porque lo hacía? ¿De dónde le venía la fuerza?
Lucía, tenía:
Un ideal: la vida;
Un ser supremo al que había que entregarse: Jesucristo;
Un para qué, sin fecha de caducidad: La vida eterna;
Un porque que le alentaba y le daba alas, para que esa batalla, de cada día, estuviera llena de amor: su familia;
Un volcán de emociones, de luchas, de desvelos, que le hacían estar siempre  alerta: sus nueve hijos;
Un motivo para ser siempre fiel: su marido;
Un lugar para la oración: el santuario de la Virgen de Linarejos;
Una pasión que envolvía todo su ser y la sumergia en la esfera de una trascendencia, ante la cual había que doblegarse: esos miles de niños, que, con ternura, llegaron al mundo de su mano.
De la mano de esa comadrona, que merece, por su vida ejemplar  el reconocimiento de todos los hombres de bien y especialmente de todos los Linarenses.     

Publicado en Diario LA LOMA  6 - 2 - 1999