Esta carta está escrita en recuerdo y homenaje de Francisco García Chozas. Podólogo, ciudadano de Bailen,  Padre de familia numerosa y miembro del Opus Dei. 
En gratitud por su gran labor realizada 


64    UN VIAJE A LO DIVINO


Sucedió en Baeza, una ciudad llena de encantos, en donde lo terreno y lo celestial se aúnan en una sintonía de inigualable belleza, allí las torres de sus monumentos tocan la orla celeste de la impecable túnica del Dios soberano. Y allí, en ese entorno fronterizo entre lo humano y lo divino, sucedió esta historia que relato, el protagonista un señor: Paco, que en edad se acercaba a los 70, un hombre de bien, un padre de familia numerosa, un trabajador ejemplar, un seguidor incondicional de Cristo. 
Este hombre estaba terminando unos "ejercicios espirituales", unos días de retiro intenso, en donde el silencio era un reclamo para el encuentro con un Dios que huye del ruido y que huye de la sintonía discordante de este mundo de estrépito. Nuestro personaje había preparado sus maletas para el regreso a su hogar y también con una confesión reposada se había preparado para afrontar, con renovado brío, este final de la cuaresma. 
Casa de Retiros "Rubin de Ceballos" Baeza. Jaén 
Se había preparado para un corto viaje de Baeza a Bailén y Dios dispuso que el viaje atravesara el umbral de lo caduco y llegará a la inmensa infinitud de lo eterno. Con su maleta se presento ante la presencia -inmaculada- del Dios soberano. La maleta -aunque bien preparada- no servia, pero la limpieza de su alma -por medio de la confesión- sí. Ese fue el pasaporte,  que llevaba la contraseña inapelable del arrepentimiento y el sello y la firma de su sincero propósito de una enmienda efectiva. Así muy bien preparado culminó ese último viaje trascendentemente fantástico, hacia la dicha, el gozo, la paz,....
Ya, querido Paco has dejado atrás penalidades y sufrimientos y has entrado, por la puerta grande, en el espléndido y "suntuoso" paraíso de los elegidos de Dios, atrás quedan cuaresmas y penitencias, porque tu ya -para siempre- mi querido amigo, has llegado a la vivencia permanente de una semana, eternamente, santa. Has adelantado el tiempo de la espera y el Domingo glorioso de la resurrección ha llegado para ti. La felicidad es ya: querido, leal y estimado amigo, un presente: sin fisuras, sin incertidumbres, sin nada -absolutamente nada- que pueda romper la perfecta y genuina sintonía de lo Divino.

Publicada en Diario JAÉN                   9 del 4 de 1998                           

Publicada en ABC Madrid
Sec. Andalucía       17 del 4 de 1998     


  

Meditación de un Retiro Espiritual impartido por Don Luis de Moya, sacerdote de Opus Dei, que quedo tretaplegico en un accidente de trafico.     

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