83                    Verano diferente ‘98

Las gentes de Granada tienen la impronta de la sublime sensatez; ¡Y ello!, Cómo fruto de la milenaria cultura que han recibido como herencia. Ellos han bebido del caudal inagotable de su riqueza histórica; y gracias a ello son capaces de organizar actividades que traspasan el umbral de los tiempos y se  adentran en el eterno firmamento de lo trascendente; y eso lo hacen por el cauce ordinario, no necesitan plagiar, ni imitar, ni copiar; porque tienen el arte, la inventiva y la capacidad de crear: bien impresa,  ¡Muy bien impresa! En el fondo de su alma.
  Verano Diferente en Sierra Nevada
Granada aúna, en tan poco espacio tantas maravillas, que su hermosura nos deslumbra y nos abruma.
En este lugar y con estas gentes es fácil que se pueda crear una obra genuina, con el sabor entrañable de lo hogareño y con el dulce sabor de lo que deja poso, porque simplemente: ¡vale la pena!
De nuevo, Sierra Nevada abrió sus puertas, en esta ocasión en el hotel Ziryab, al proyecto ambicioso de “verano diferente", un verano felizmente diferente  ¡ello,  era el fin!; un verano feliz y en familia, en donde los niños no dejarán de ser niños y disfrutarán del aíre puro de la Sierra, del aire puro de la convivencia y del aire especialmente puro del ingenio. Ingenio, por medio de unos juegos hechos con destreza, con esmero y con cariño. ¡Y todo: hasta la extenuación! Con el sobresalto de la emoción a cada instante.
¿Y los mayores? ¡Ellos! Mientras que los niños jugaban, podían convivir aprendiendo, y aprender conviviendo, a través de: audiovisuales,  trabajos en grupo, coloquios, charlas, etc. y todo ello para fortalecer los vínculos de nuestras familias. Familias que necesitan de ambiciosos proyectos, de nuevas y grandes ilusiones, de ejemplos vivos, y de una estimulante inyección de aprecio, de estímulo y de afecto.
¡Y todo ello! ¡Además! Para mantener inmaculada su imagen, la imagen: del sentido auténtico de  la familia. Imagen que algunos quieren manchar,  echando sobre ella el estiércol inmundo de su propia insensatez.
Y para llevar acabo este proyecto: un ideal, una fe y un deseo.
Un ideal importante: el amor a la familia. Tan importante, que se convierte en el motor que impulsa.
Una fe, y esta: firme e  inquebrantable, en un Dios, que diseña un universo feliz.
Y un deseo de conquistar el mundo: un deseo con garra, impetuoso...  para que a través: de la vida, de la paz, de la concordia... y a través de los valores estables: de la convivencia, del respeto y de la dignidad, el ser humano: "mujeres, hombres y niños" sean felices, ¡Muy felices! ¡Dichosamente  felices!
Y para ello, para que esta obra, esta actividad sea posible,  ¡posible y brillante! surgen: del anonimato, con un esfuerzo que sólo Dios ve, unas mujeres: Ángeles, Isabel, Julia, Estrella... y en la sombra de ese brillo, eficazmente anónimo, unos hombres: que aúnan; que impulsan; que esperan; que animan; que meten el hombro, para que el peso sea más llevadero: Juan Antonio, José Luís, Armando...
Y detrás de todo eso: una obra  ¡una Obra de Dios! Una gran obra, una obra, que por el hecho de ser, como lo es: divina y humana, tiene, y debe brillar: ¡Pero! Y eso es importante, muy importante, en lo escondido... 


Publicado en Diario IDEAL   17 -  9-   1998